martes, 19 de enero de 2010

Crónica 10ª Jornada



SUBE COMO LA ESPUMA

El equipo demostró el domingo que quiere hacer algo grande esta temporada. Ya suma cinco partidos seguidos sin conocer la derrota. Y lo mejor de todo, es que no se ha amedrentado ante ningun rival.

Salió al campo con claras ganas de demostrar que el empate ante el lider no fue un espejismo de buen juego. Los titulares, Luengo y Huevo, en la línea de la zaga, y los puntas, Buba y Acevedo, salieron muy fuertes.
Tanto es así, que cuando el equipo rival se quiso dar cuenta, estaba asediado y ya había podido encajar dos goles. Por suerte para ellos, las jugadas no terminaron de materializarse.

El equipo lo estaba haciendo bien, pero se había enfriado un poco esa salida inicial.

Esta relajación produjo que el equipo rival se acercara a la meta visitante y crease alguna ocasión clara. No obstante, allí estaba Mariano, de cancerbero, que volvió a recordar lo que en un pasado le había hecho grande sobre un terreno de arena.

Pero, en una jugada desafortunada, uno de los jugadores locales se adentraba en terreno visitante por la banda izquierda y, antes de llegar a la línea de fondo, empalaba la pelota. El balón pasaba sin peligro, en paralelo a la línea de fondo, por delante de la meta visitante. El portero dejaba pasar el balón, pero detrás de él, estaba el nº 27, que se había colocado cerca de la meta para sacar algun posible rechace. La suerte le dió la espalda y el balón, tras golpearle en el hombro, se intodujo en el fondo de la porteria grana. Marcador: 1-0 a favor del conjunto local.

Parecía que el tanto iba a sacar del partido a los jugadores del Cortimey C.F.S., pero no fue así. De hecho pudieron empatar en varias ocasiones en jugadas sucesivas de Buba, Pitu y Gussi, pero el portero o la mala colocación del disparo evitaron que se abriera el marcador para los visitantes.

Pero aunque tardó en llegar, llegó el gol visitante. Luenhoff sacaba una banda desde el lado izquierdo del ataque grana hacia el corner. Recibía Huevo y se la devolvía al mismo, quien recortaba hacia dentro y se zafaba del defensa local. Este, para evitar el golpeo del nº27 sobre el esférico, se lanzaba al suelo, provocando el derribo del atacante. El arbitro decretaba penalti.
El encargado de lanzarlo fue Huevo, quien lo tiraba ajustado al poste derecho del meta local, golpeando incluso en su base, pero materializándolo. Se convertía en el empate. Tablas en el marcador.

Minutos después, el arbitro decretaba el final de los primeros 20 minutos.

El partido se reanudaba con las mismas ganas con las que se habían comenzado los primeros minutos de la primera parte. El equipo local, ya se había dado cuenta que este no era el mismo equipo al que se enfrentó en la primera jornada.

Se podía ver la intensidad del partido en ambas porterías. Cabe destacar las intervenciones de Mariano, quien estaba como pez en el agua, entre los tres palos.

El equipo atacaba, disponía de alguna que otra ocasión, pero no las materializaba.

Y ya lo dicen, quien perdona, lo acaba pagando. Y así fue, como en una jugada desafortunada, el equipo local se encontraba con un cotrataque que era dirigido por dos de sus jugadores. Del equipo visitante, el portero bien colocado y un jugador acompañando la jugada a cierta distancia, pero cerrando el pase. El infortunio ocurrio cuando desde la banda derecha, el jugador local que conducía el balón, disparaba a puerta a escasos metros del area. El balón parecía que se iba, pero golpeaba al cierre visitante quien había cerrado su posición hacia dentro del area. El rebote se introducía dentro de la portería visitante. Se volvía a mover el marcador hacia el lado del equipo local: 2-1.

El número 27 del Cortimey se lamentaba, pues suyos había sido los goles de rebote que reflejaba el tanteo local.

Pero recibía el apoyo de sus compañeros, quien le pedían que volviera al partido.

Y así fue. Volvió al partido. Cogió un balón en el area, se dirigió hacia la portería local, recortó a un adversario y justo cuando iba a ser interceptado por el último jugador, cedía el balón a uno de sus compañeros, Buba, quien solo tuvo que acomodarse para golpear el esférico. El balón se introdujo en el fondo de las mallas. El marcador reflejaba la igualdad del partido: 2-2.


Pero esto no fue todo. El equipo se echo hacia adelante. Tuvo varias jugadas de gol. Un tiro de Buba se estrelló contra el palo de la portería local. Otra ocasión en las deportivas de Acevedo, que sacó el portero con su pierna derecha. Y por fin, una última jugada procuró la justicia en el marcador. Dani recogía un pase que Chematovic le cedía desde la banda derecha y lo materializaba poniendo el marcador a favor del equipo visitante: 2-3.

Tras esto, el equipo solo tenía que mantener el resultado. Y así lo hizo. No hubo tiempo para más.

Bien situados en el campo aunque a veces perdieron la compostura. Esto solo sirve para seguir mejorando.

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