Kulun Guelé (2) - La Caña Larga (2)
DESILUSIÓN.
El equipo se presentaba el domingo con un equipo de ocho personas de campo, lo que a priori, siempre suele ser una ventaja.
El partido comenzaba y desde el comienzo se podía comprobar que el equipo visitante empezaba a dar muestras de superioridad, pues en pocos minutos ya estaba jugando en media cancha, apretando en esa línea al contrario en su salida.
Lo único que no marchaba bien del partido era el acierto, que como en otras ocasiones, se estaba poniendo en contra del equipo grana.
Se pueden contar con dos manos la ocasiones falladas en la primera mitad.
Tanto es así, que el tanto llegaba de un rechace que provocaba Ribe al pugnar con el portero y que Buba, con gran avidez, recogía para materializar el primer gol del partido.
La Caña Larga ponía así justicia en el marcador. 0-1 y partido encarrilado.
El final del primer tiempo se estaba echando encima, y fue a escasos segundos, cuando el equipo local aprovechaba el desconcierto en la defensa cañista para empatar el partido.
El marcador reflejaba las tablas, 1-1, marcador que no se correspondía con el juego tan distinto que habían dado los dos equipos.
Se reanudaba el partido y el equipo visitante se echaba arriba, intentando restablecer la buena marcha de la primera parte y para ver si se podía distanciar, por fin, en el marcador.
Y de nuevo la tónica de la primera parte marcaba el juego del equipo visitante. Las ocasiones se sucedían, no así los goles. El meta local contribuyó bastante a mantener su portería imbatida en todas estas embestidas.
Pero era en un pase en largo de Luenhoff por la banda derecha donde Buba aprovechaba y batía al portero local de tiro raso, con lo que el marcador volvía a ponerse del lado de los de la elástica grana.
Reflejaba un 1-2 y parecía que el partido tomaba otra cara para los visitantes.
Pero de nuevo el cansancio y la mala gestión de los cambios del equipo de La Caña Larga permitieron al equipo local recuperarse del desgaste y rehacer su equipo moralmente, de manera que comenzarón a lanzar ataques como si fueran los dominadores del encuentro.
El partido comenzaba y desde el comienzo se podía comprobar que el equipo visitante empezaba a dar muestras de superioridad, pues en pocos minutos ya estaba jugando en media cancha, apretando en esa línea al contrario en su salida.
Lo único que no marchaba bien del partido era el acierto, que como en otras ocasiones, se estaba poniendo en contra del equipo grana.
Se pueden contar con dos manos la ocasiones falladas en la primera mitad.
Tanto es así, que el tanto llegaba de un rechace que provocaba Ribe al pugnar con el portero y que Buba, con gran avidez, recogía para materializar el primer gol del partido.
La Caña Larga ponía así justicia en el marcador. 0-1 y partido encarrilado.
El final del primer tiempo se estaba echando encima, y fue a escasos segundos, cuando el equipo local aprovechaba el desconcierto en la defensa cañista para empatar el partido.
El marcador reflejaba las tablas, 1-1, marcador que no se correspondía con el juego tan distinto que habían dado los dos equipos.
Se reanudaba el partido y el equipo visitante se echaba arriba, intentando restablecer la buena marcha de la primera parte y para ver si se podía distanciar, por fin, en el marcador.
Y de nuevo la tónica de la primera parte marcaba el juego del equipo visitante. Las ocasiones se sucedían, no así los goles. El meta local contribuyó bastante a mantener su portería imbatida en todas estas embestidas.
Pero era en un pase en largo de Luenhoff por la banda derecha donde Buba aprovechaba y batía al portero local de tiro raso, con lo que el marcador volvía a ponerse del lado de los de la elástica grana.
Reflejaba un 1-2 y parecía que el partido tomaba otra cara para los visitantes.
Pero de nuevo el cansancio y la mala gestión de los cambios del equipo de La Caña Larga permitieron al equipo local recuperarse del desgaste y rehacer su equipo moralmente, de manera que comenzarón a lanzar ataques como si fueran los dominadores del encuentro.
En uno de ellos, el balón traspasaba la portería visitante y de nuevo se establecían las tablas en el marcador.
Así se llegaría al final del partido y, en la cabeza del equipo visitante, se alojaba un pensamiento de decepción ante este duro batacazo, en un encuentro que claramente se podía haber resuelto en los inicios del partido.
Ahora, a reflexionar, y a recordar ¡que quien perdona, al final lo paga!
Ahora, a reflexionar, y a recordar ¡que quien perdona, al final lo paga!
Y Por último, recordad: ¡Espartanos! "No les deis nada. Pero tomad de ellos, ¡todo!"

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